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El verdadero amor no lo encuentras, lo construyes cada día

Conseguir su verdadero amor, se encuentra entre los principales anhelos que tienen miles de personas, y es que todos queremos conseguir a esa persona capaz de completarnos, elevarnos y darle un sentido más claro a nuestras vidas.

No obstante, ¿de eso se trata realmente el amor?

Quizás en muchas ocasiones esta búsqueda suela complicarse y llegue la decepción debido a que nos encontramos tras un concepto equivocado.

Lo cierto es que aquella relación de pareja que de verdad consiga hacernos sentir bien, en paz y sobre todo, amados, será muy diferente a la que nos presentan los cánones de las películas, es decir, no se encontrará llena de discusiones acaloradas y drama, sino que tendrá la admiración y el respeto mutuo como bases.

De manera que el primer paso para poder disfrutar del verdadero amor, una vez que lo encontramos, consiste en entender de qué se trata y olvidarnos de ciertos ideales dañinos.

Encontrar el amor verdadero no es fácil

No resulta sencillo conseguir al “verdadero amor”, pero en el momento que ocurre puedes tener la certeza de que esa persona estará a tu lado durante el resto de tu vida.

No obstante, no todas las personas cuentan con esta suerte. Y es que el amor verdadero no consiste en algo que se encuentras o con lo que puedes toparte al salir a la calle, sino que se trata de algo que se construye cuidadosamente y de forma lenta, pero al final, acaba por convertirse en algo sumamente hermoso al tener la certeza de que es real y honesto.

Así, el verdadero amor se caracteriza por ser adaptable, flexible, cambiante y siempre creciente, algo que requiere de mucho tiempo para lograr desarrollarse adecuadamente; es preciso permanecer por muchos años junto a una persona para poder saber, sin lugar a dudas, que eso que tienen no se trata de cualquier cosa, sino que es verdadero amor.

El amor verdadero no es sufrido

Por desgracia, la mayoría de las personas suele vincular la idea del amor junto a la de sacrificio, por lo que terminan normalizando el sufrimiento dentro de sus relaciones de pareja.

Las películas, canciones e incluso una gran cantidad de parejas alrededor suelen formar relaciones románticas cargadas de tensión e inestables. Así, desde la niñez interiorizamos esos patrones  y al alcanzar la etapa adulta tenemos una idea errónea sobre el amor.

Sin embargo, el amor verdadero no duele, no daña o humilla; el verdadero amor no grita, juzga o insulta, y tampoco corta las alas.

 Aquellas personas que de verdad nos aman de hecho nos engrandecen, brindan su apoyo y nos impulsan; se convierten en compañeros de vida y mejores amigos, quienes crecen junto a nosotros, no por encima o por debajo sino al lado.

Resulta claro que dentro de una relación tan profunda e íntima como suele serlo la pareja, habrá retos y ambivalencias, ya que ninguna persona es perfecta y siempre, en algún momento, se presentaran algunos desacuerdos.

Sin embargo, el verdadero amor es capaz de conservar el respeto y el cariño entre ambas personas incluso en medio de las situaciones más tensas. Lo mejor es decidir hablar, escuchar, con honestidad y empatía, en vez de optar por despreciar, ignorar y/o culpar.

Amar jamás  ha sido o será sinónimo de conformismo, resignación o de permitir que otra persona engrandezca su ego al robar nuestra energía.

 Aunque todos somos distintos y debemos trabajar diferentes aspectos sobre nuestro desarrollo personal, lo cierto es que quienes aman de verdad no permiten que sus problemas logren destruir la felicidad o la autoestima de la persona que ama.

De modo que el verdadero amor no proyecta sus temores o frustraciones sobre su ser amado, no actúa de manera egoísta, impulsiva o dañina sacando provecho del amor incondicional que recibe por parte de la otra persona; al contrario, el amor verdadero se esfuerza por mejorar diariamente para lograr transformarse en su mejor versión y poder compartirla con la persona que ama.

Amar de verdad consiste en querer sin ninguna condición

Está bien que no amemos cada uno de los aspectos que tiene nuestra pareja; no obstante, las diferencias son las que permiten que el amor sea más hermoso, y al mismo tiempo, se encarga de complementarlo.

Por lo que al limitarnos a querer únicamente eso que nos agrada del otro, terminaremos teniendo una relación de pareja incompleta.

De igual modo, al centrarnos en idealizar a la otra persona, acabaremos por vivir dentro de una mentira; ya que todo el cariño que tengamos hacia nuestra pareja será incapaz de mantenerse durante un largo lapso de tiempo.

Es por eso que resulta esencial que podamos abrir los ojos y que seamos capaces de aceptar al otro tal y como es, con cada uno de sus matices, virtudes y defectos, grandezas y errores, luces y sombras, etc.

El verdadero amor no supone una emoción, consiste en un modo de vida

El amor verdadero consiste en estar ahí para esa persona que amamos, ya que no somos capaces de encontrar otra forma; e incluso más que eso, el verdadero amor es esforzarse para crear un vínculo tan fuerte que, sin importar que alguno de los dos abandone este mundo, ese amor que se profesaban todavía se mantendrá vivo.

El único modo de tener la certeza de que eso que tenemos se trata de verdadero amor, consiste en ver hacia el pasado, a todo ese tiempo que han estado juntos tanto en los buenos momentos como en los malos, y comprender que la única forma en la que lograron llegar hasta donde se encuentran hoy, es porque, sin duda, ambos se aman de verdad.

El verdadero amor comienza por amarnos a nosotros mismos

A diferencia de lo que normalmente podemos creer, no resulta bueno o saludable comenzar una relación con la finalidad de que la otra persona se encargue de llenar los vacíos que tiene nuestra alma, ya que dicha tarea es responsabilidad solo de nosotros.

Empezar una relación de pareja tanto desde la carencia como la necesidad, suele conllevar a relaciones dañinas donde cargamos a la otra persona con la responsabilidad que supone el hacernos felices; esto solo nos hace perder por completo no solo nuestro poder personal, sino también el control de nuestro estado anímico.

De manera que para poder disfrutar realmente del verdadero amor, es necesario comenzar por llevar a cabo un trabajo interno que nos permita amarnos a nosotros mismos.

Se puede empezar por disfrutar de nuestra propia compañía, tomarnos un tiempo para nosotros y asegurarnos de convertirnos en esa persona con la cual queremos compartir toda nuestra vida. Transformando nuestra vida un lugar pleno e increíble, donde podamos sentirnos feliz de vivir, es el camino ideal para encontrar y construir el verdadero amor.

Hay que mantener presente que el verdadero amor consiste en dos personas completas las cuales deciden unirse en una relación, con el propósito de compartir su abundancia con el otro. Jamás se tratará acerca de un par de seres carentes y dañados quienes se aferran a la otra con la finalidad de evadir su propia vida.

Todos merecemos ser amados, sin embargo, el primer paso para esto es amarnos a nosotros mismos; así, al asegurarnos de sanarnos, cuidarnos y completarnos, podremos comenzar una relación junto a personas que también sean completas, sanas, conscientes, maduras y felices, pudiendo construir el verdadero amor cada día con muestras de respeto, apoyo y admiración.

Señales para saber si se trata del amor verdadero

A continuación presentamos algunas señales que deben cumplir ambos, a fin de saber si se trata del verdadero amor:

No es preciso hablar

No existen silencios incómodos. Aunque adoran hablar entre ambos, también son capaces de disfrutar sin problema de los momentos de silencio.

Se hacen sentir bien mutuamente

Todas las personas suelen volverse algo locas en algunas ocasiones, sin embargo, cuando nuestra pareja es capaz de hacernos sentir extremadamente normal y siempre logra hacernos sentir mejor, al estar triste o en el caso contrario, nosotros le hacemos sentir bien, es posible decir que es amor verdadero.

Podemos ser nosotros mismos

Nuestra pareja ha tenido la oportunidad de vernos tanto en nuestros mejores momentos como en los peores, y mantiene la misma opinión que cuando comenzó la relación; no nos preocupa que pueda vernos cuando acabamos de despertar o que nos escuche roncar.

No existen fantasmas dentro de la relación

Ninguno de los dos es celoso y confían plenamente en el otro; por lo que no crece el enojo si alguna otra persona les mira o trata de llamar su atención, ya que son conscientes de que únicamente se aman entre sí.

No curiosear

Curiosear se trata de una palabra que no tiene lugar dentro de nuestro vocabulario y de  nuestras vidas; confiamos totalmente en la otra persona y no tenemos la necesidad de husmear en su correo electrónico o el interior de su cartera al presentarse la oportunidad.

Si además de todo esto solemos reír juntos, preocuparnos por la familia y jamás nos habíamos sentido igual, podemos decir que es verdadero amor.